4 octubre 2019

Encuentro octubre: Salvemos la Tierra, cambiemos de vida

A meses de la realización de la COP25 en Santiago, Chile afronta una sequía sin precedentes y ocupa el décimo lugar de los países más vulnerables del mundo frente al cambio climático. Millones de voces se alzan para pedir a los estados medidas más ambiciosas y eficaces.

Por: Enrique Astudillo Baeza y Cristián Amaya

Fotos: Nibaldo Pérez

Encuentro octubre: Salvemos la Tierra, cambiemos de vida

"Este es el tiempo -dice el Papa Francisco- para reflexionar sobre nuestro estilo de vida y sobre cómo nuestra elección diaria en términos de alimentos, consumo, desplazamientos, uso del agua, de la energía y de tantos bienes materiales a menudo son imprudentes y perjudiciales ¡Elijamos cambiar, adoptar estilos de vida más sencillos y respetuosos!".

Desde niños a personas de la tercera edad salieron a marchar masivamente en ciudades de Chile el pasado viernes 27 de septiembre. Sólo en Santiago, 100 mil personas avanzaron por la Alameda exigiendo acciones concretas para revertir el efecto del cambio climático. "Nuestra casa está en llamas", "Cambien el sistema, no el clima", "No hay planeta B", "Digan la verdad" decían algunas de las pancartas. La manifestación se desarrolló paralelamente en otros 150 países y fue convocada por Fridays for Future, el movimiento liderado por la activista Greta Thunberg.

Durante la apertura de la cumbre del clima en las Naciones Unidas en Nueva York, la propia adolescente sueca, de 16 años, interpeló duramente a los líderes mundiales por su omisión y "traición" frente al cambio climático: "La gente está sufriendo. La gente se está muriendo. Ecosistemas enteros están colapsando. Estamos en el comienzo de una extinción masiva. Y de lo único que pueden hablar es de dinero y cuentos de hadas de crecimiento económico eterno. ¿Cómo se atreven?", dijo con enojo y entre lágrimas. Al parecer, la alarma no es exagerada. El caso de Kiribati, por ejemplo, es sintomático. Ubicado en el Pacífico, éste sería el primer país en desaparecer luego de quedar sumergido bajo la superficie del mar. Con una población de 110 mil habitantes distribuidos en 33 islas y 3,5 millones de kilómetros cuadrados, su presidente, Anote Tong, está liderando el programa "Migración con Dignidad", para capacitar laboralmente a sus connacionales, de manera que puedan encontrar un trabajo en el extranjero. El propio Banco Mundial está pidiendo a Australia y Nueva Zelanda que los acojan.

En Chile, con preocupación se observan serios impactos en la salud de los habitantes de las "zonas de sacrificio" de Quintero y Puchuncaví. La prensa destaca que en Monte Patria un 15% de la población se ha ido producto de la sequía. Algunos habitantes de la comuna de La Higuera cuentan sólo con 35 litros de agua diaria, los cuales deben racionar cuidadosamente para beber, cocinar, lavar ropa y/o bañarse. En agosto pasado la revista El Sábado informó del suicidio del campesino Buenaventura Farías, de Chalaco, en Valparaíso. Tenía 83 años y perdió todas sus siembras y ganado debido a la sequía.

Emergencia global

¿Cuál es el problema de fondo? El sociólogo y cientista político Jordan Harris, experto en temas de gobernanza climática y creación de capacidades y planificación estratégica ante el cambio climático, explica que "a partir del siglo XIX, con el inicio de la Revolución Industrial, se comenzaron a extraer cantidades enormes de recursos y al mismo tiempo se quemaron otras cantidades, también enormes, de combustibles fósiles. Este proceso, al servicio de la producción y del consumo, sostenido por 200 años, empezó a generar un aumento de la concentración de gases con efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, y como consecuencia la temperatura promedio a lo largo de las décadas subió". Actualmente la tierra tiene un promedio de +1,1°C, y los líderes mundiales de las naciones, en el Acuerdo de París, el 2015, establecieron que la tierra debería aumentar solamente a un máximo de +2°C promedio, según los niveles de temperatura preindustriales, de aquí al año 2100.

El Panel Intergubernamental de Cambio Climático (Ipcc), órgano de apoyo científico y técnico ratificado por la ONU para contribuir al trabajo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climatico (cmnucc), ha solicitado cambios a la industria, transporte, energía y ciudades para no afectar los ecosistemas naturales. Exige una reducción de emisiones netas globales de CO2 en 45% para el 2030 en relación a niveles de 2010, para llegar a cero en 2050. Solicita cambiar la forma de uso y cultivo de tierras para garantizar la seguridad alimentaria.

Acciones a corto plazo frente a la degradación de ecosistemas y suelos, desperdicio de alimentos y emisiones de GEI del sector agrícola. Alerta sobre el aumento del nivel del mar aceleradamente, que crece a una tasa de 3,6 mm al año. Advierte que los glaciares perderán 1/3 de sus masas. Europa, África y países de la cordillera de Los Andes perderán 80% de la masa de sus glaciares a fin de siglo.

Pero "esto no es suficiente", advierte Harris, quien actualmente se desempeña apoyando a la integración de los gobiernos subnacionales en el proceso de la COP25 en Chile. "Tenemos que tener un objetivo mucho más ambicioso si realmente queremos tener un mundo más seguro para la vida, porque el porcentaje de la población mundial que estaría expuesta a eventos de extremo calor, peligrosos para la salud humana -que podrían llevar a condiciones de enfermedad y muerte- es del 14% si la temperatura sube +1,5°C; y a 40% si llegara a +2°C".

No suena entonces exagerado que Greta Thunberg afirme que "estamos en el comienzo de una extinción masiva". En su discurso en la ONU advirtió que "la idea de reducir nuestras emisiones a la mitad en diez años sólo nos da un 50% de posibilidades de mantenernos por debajo de los 1,5 grados y el riesgo de desencadenar reacciones irreversibles en cadena más allá del control humano (...) ¿Cómo se atreven a fingir que esto se pueda resolver actuando como de costumbre y con algunas soluciones técnicas?"

El propio Papa Francisco, ya en el año 2015, cuando presentó la encíclica "Laudato Si'" ("Alabado Seas") lamentaba la ineficacia e inacción de la política internacional, e incluso de las personas, para lograr soluciones concretas: "Llama la atención la debilidad de la reacción política internacional. El sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las cumbres mundiales sobre medio ambiente. Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos". Harris cree que la situación podría ser mucho más grave de lo que se presenta, haciendo mención a un estudio del Centro de Modelación del Clima del Instituto Pierre Simon Laplace de París, que afirma que para el año 2100 las temperaturas podrían aumentar a +6.5°C y +7°C si las emisiones de carbono no disminuyen.

Destaca que todos los años más calurosos de la historia han ocurrido en las últimas dos décadas. "El 2018 se batieron nuevos récords y todo indica que este 2019 será el más caluroso desde que tenemos conocimiento". Advierte también que la última vez que tuvimos niveles de concentración de gases invernadero como los que tenemos hoy "fue hace 3 millones de años".

¿Qué pasa en Chile?

Los mayores países CO2, en mil millones de toneladas métricas, son China, con 9,9 mil millones; Estados Unidos, con 5,2 mil millones y la Unión Europea, con 3,7 mil millones. Si bien Chile es responsable sólo del 0,25% de las emisiones globales, es uno de los más vulnerables al cambio climático en el mundo. Según el reporte de Índice Global de Riesgo Climático 2017, presentado por Germanwatch en la COP22 de Marrakech, el país cumple con siete de las nueve condiciones de vulnerabilidad definidas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), lo que sitúa a Chile entre las diez naciones más afectadas por este fenómeno.
No es extraño entonces entender por qué se está viviendo la sequía más grande de los últimos 60 años, que ya se extiende por una década. Algunos datos: a septiembre de 2019 en Santiago ha llovido sólo 66 milímetros, marcando un déficit de 77%. La nieve en la cordillera de la capital ha disminuido en un 78%. Producto de la sequía diez mil animales han muerto entre las regiones de Coquimbo y el Maule. El 70% del bosque esclerófilo de la cuenca de Santiago presenta daños, y se cree que en un futuro no tan lejano la Región Metropolitana podría presentar características similares a las del norte chico.

El panorama en el futuro próximo para Chile es desalentador. El "Plan de Acción Nacional de Cambio Climático 2017-2022" del Gobierno informa que hacia el año 2030 habría un aumento de, a lo menos, +0,5°C para las zonas sur y austral y de +1,5°C para el norte grande y el altiplano. Los efectos económicos por eventos climáticos extremos podrían alcanzar al año 100, a un 1,1% anual del PIB. Alteraciones de parámetros climáticos, tales como precipitación, humedad y temperatura, podrían aumentar la ocurrencia de algunas enfermedades ya existentes en el país y facilitar la introducción de otras nuevas. Aluviones, aludes, desbordes de ríos e inundaciones pondrían en riesgo la infraestructura pública construida. Se proyecta una presión adicional sobre el suministro de agua potable y un aumento de condiciones de mala ventilación para los valles centrales de Chile en la época de invierno, con el consiguiente agravamiento de los problemas de contaminación atmosférica existentes. Harris sostiene que es sabido que Chile es uno de los países más vulnerables a los efectos del cambio climático en el mundo. "Lo único que no tiene Chile son huracanes, pero hasta tornados están apareciendo en el sur. Esto es lo normal ahora en el país. Tenemos que acostumbrarnos ahora a esta realidad. El problema es que los desastres naturales están ocurriendo cada vez con mayor frecuencia y gravedad, y los recursos disponibles no son infinitos". El plan nacional Chile, como miembro activo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc), en su Contribución Nacional Determinada (NDC), se ha comprometido a ayudar a que el cambio climático se mantenga bajo el umbral de +2°C respecto de la época pre-industrial e, idealmente, bajo +1,5°C.

Este compromiso dice que hacia el año 2030 el país reducirá en un 30% su intensidad de emisiones de GEI respecto del año 2007; realizará manejo sustentable de 100.000 hectáreas de bosque nativo y la forestación de otras 100.000 hectáreas con especies nativas, entre otras.

El Presidente Sebastián Piñera ha dicho que "Chile ha asumido el compromiso de ser un país con cero emisiones netas de carbono antes del 2050" y ha indicado que eso se logrará primero, con la descarbonización total de nuestra matriz energética, reemplazando los combustibles fósiles por energía limpia y renovable antes del 2040. Segundo, implementando la electromovilidad u otros combustibles limpios en nuestro sistema de transporte público. Tercero, estableciendo la eficiencia energética en todos los sectores.

Cuarto, a través de la reforestación protegiendo nuestros bosques y su biodiversidad. Todo esto en el contexto de una ley marco de cambio climático que estamos promoviendo y que fijará estrategias, metas e instrumentos para abordar la tarea".

Ciudadanos y políticas públicas

Chile es el país más comprometido con el medioambiente, sostiene una encuesta internacional de la firma de datos Kantar, realizada recientemente a 65 mil personas en 24 países del mundo.Destaca que el 37% de los chilenos está haciendo algo por reducir el impacto ambiental, por sobre naciones como Reino Unido o de América Latina. En coherencia con este estudio, Fernanda Salinas, bióloga ambiental y doctora en Ciencias con mención en Ecología y Biología, valora el trabajo de las autoridades gubernamentales que han logrado lanzar campañas con efectos positivos "en lo que tenemos que hacer como individuos para cuidar el medio ambiente". Pero el problema -dice- se concentra más bien en la política pública. "Están muy bien las campañas de 'chao bolsas plásticas', 'chao colillas de cigarros' y 'chao bombillas', pero al mismo tiempo me parece cuestionable, por ejemplo, el concepto 'Chile, país minero', porque implica que en Chile existan 740 relaves reconocidos y que se produzcan cerca de 537 millones de toneladas de relaves mineros al año. Hablamos también de 'Chile, potencia alimentaria' cuando nos referimos a la exportación de salmones, litio, vino, nueces y jibia. Son industrias que están teniendo enormes impactos ambientales y sociales. En Chile tenemos zonas de sacrificio como consecuencia de la instalación de termoeléctricas, donde la gente se enferma y se muere de cáncer por la contaminación. Y tenemos a un gobierno que apoya la extracción de carbón en Isla Riesco".

Lo cierto es que hay materias en las que el país lo está haciendo realmente bien, como lo es el fomento al uso de energías limpias. El propio ex vicepresidente estadounidense Al Gore, en el documental "Una secuela incómoda: la verdad al poder", sostiene que "Chile está inspirando al mundo con una expansión significativa de la energía solar, más rápido que cualquier otro país en el planeta". Según Gore, Chile ha tenido el mayor crecimiento de energía solar en el mundo, pasando de producir 11 MW en el año 2013 a 850 MW en 2015. Además, dice, está en el proceso de añadir 13,3 GW de capacidad.

Actualmente, en Chile las energías no convencionales alcanzan el 20% de la matriz y se llegaría en seis años antes a la meta fijada para el 2025. El país se está posicionando fuertemente en el mundo como productor de energías renovables no convencionales, principalmente gracias a la energía solar que se puede obtener del desierto de Atacama.

Rodrigo Palma, líder de la mesa de Mitigación y Energía formada para la COP25 y director del Centro de Investigación en Energía Solar Serc, sostuvo hace algunas semanas en Qué Pasa que: "Con todo el potencial de energía solar de Chile usando el 1% del desierto se podría abastecer unas 60 veces todo el consumo de Chile. Utilizando el 5%, se podría abastecer el consumo de electricidad de toda Sudamérica. Y si se ocupara el 60% de ese territorio, se podría abastecer el 20% del consumo del mundo".

Aún se puede hacer mucho más. Por ejemplo, en términos de reciclaje. Según cifras del Ministerio de Medio Ambiente, en Chile se generan anualmente más de 17 millones de toneladas de basura y sólo el 10% se recicla. El 60% proviene de la industria. Otra mejora podría darse gracias a los cambios de hábitos alimentarios. Considerando que un 23% de todos los gases de efecto invernadero provienen de la agricultura, la silvicultura y el uso de la tierra, el Panel Intergubernamental de la ONU ha invitado a todas las personas a reducir el consumo de carne, a aumentar el de frutas, verduras y legumbres y a evitar el desperdicio de alimentos: "Es necesario transformar el modelo de producción de alimentos y la gestión de los suelos para combatir la crisis climática pero también hay que hacer cambios de dietas".

Hacia la "ecología integral"

Desde Roma, monseñor Bruno-Marie Duffé, secretario del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede, cuenta a Periódico Encuentro que aunque el Estado Vaticano no es un miembro de la Convención Marco de Naciones Unidas (Cmnucc) y que su participación es en calidad de "observadores" la Iglesia tiene una responsabilidad: "Tenemos el papel de relacionar a las sociedades, a los ciudadanos y a la sociedad civil con los estados. Hay que escuchar y entender la lógica de los ciudadanos, de las asociaciones y de la sociedad civil para pasar de intenciones a realizaciones concretas, desde un nivel moral a un nivel político. Esa es la urgencia".

¿Qué mensaje espera entregar el Vaticano para la COP25?

-El mensaje de la encíclica Laudato Si, es decir, que no estamos hablando solamente de una atención y un cuidado de la naturaleza, sino que también del hombre, de sostener a las comunidades. La ecología no es solamente una problemática técnica que toca al cambio climático, sino que también es una problemática social, que concierne a los migrantes, a los más pobres y a los que sufren actualmente. Hablamos de una ecología integral. No es solamente un problema de temperatura ambiental, sino que también un problema de "temperatura social". Ya no es posible continuar hablando de ecología sin hablar de paz, de las condiciones de paz del futuro, de la vida sobre el planeta y del diálogo entre las generaciones.

Cambios revolucionarios

"Necesitamos para tener un planeta más limpio, y en Chile debemos llegar a la carbono neutralidad el año 2050", dice a Periódico Encuentro la ministra de Medio Ambiente Carolina Schmidt. El ministro de Hacienda, Felipe Larraín, agrega que "Chile está demostrando al mundo que es posible incrementar la generación de energía solar y eólica sin sacrificar la producción ni incrementar el costo fiscal". Matías Walker, ministro de Agricultura, complementa: "Las nuevas generaciones no le permiten a uno escoger cualquier sistema de producción. Hoy un sistema de producción que no sea sustentable, tampoco será rentable, la rentabilidad y la economía van muy de la mano con la sustentabilidad".

En opinión de Harris, "deben venir cambios radicales a todo nivel para asegurar la existencia humana. Vamos a tener que convivir con esta realidad y, además, tendremos que tratar de cambiar de manera radical nuestra forma de estar en el mundo. Se va a requerir un cambio revolucionario". Fernanda Salinas agrega que debemos hacer un proceso de reflexión como sociedad. "Tenemos que entender que nuestra sociedad se sustenta en la naturaleza, no en la economía. La naturaleza es diversa, hermosa y nosotros como seres humanos, sostenemos la economía. Por tanto, tenemos que rediseñar nuestros sistemas económicos". Para el padre Tomás Scherz, vice gran canciller de la U. Católica de Chile, la crisis ecológica, en definitiva, es fruto de una falta de justicia hacia los más pobres y contra el mismo Dios: "Una vida de consumo desmedido que no sólo contamina con plásticos y náuseas de satisfacción los mares, sino que antes, no permite que los pequeños -la mayoría- puedan participar con austeridad generosa de los bienes destinados a todos (...) La ecología integral -concluye el padre Scherz- es, en definitiva, la actitud de Jesús en el gozo de compartir la comida, sentados en el pasto con los hambrientos, para luego recoger las sobras para que nada se pierda".

La invitación del Papa

"Este es el tiempo -dice Francisco- para reflexionar sobre nuestro estilo de vida y sobre cómo nuestra elección diaria en términos de alimentos, consumo, desplazamientos, uso del agua, de la energía y de tantos bienes materiales a menudo son imprudentes y perjudiciales. Nos estamos apoderando demasiado de la creación". En el mensaje pronunciado en la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, el pasado septiembre, Francisco exhorta: "¡Elijamos cambiar, adoptar estilos de vida más sencillos y respetuosos! Es hora de abandonar la dependencia de los combustibles fósiles y emprender, de manera rápida y decisiva, transiciones hacia formas de energía limpia y economía sostenible y circular. Y no olvidemos escuchar a los pueblos indígenas, cuya sabiduría ancestral puede enseñarnos a vivir mejor la relación con el medio ambiente".

"Eco Parroquias" en Santiago

Desde el 2017 el Arzobispado de Santiago está impulsando el proyecto "Eco parroquias", que busca volver sustentables a las 216 parroquias y 474 capillas de la arquidiócesis. Nelda Campos, directora de Ingresos, cuenta cuáles son las medidas que se están promoviendo: "Ubicar contenedores de reciclaje; incluir parkings de bicicletas; reducir el uso de papel en la difusión de actividades; digitalizar sistemas de archivos; impulsar la jardinería vertical; instalar paneles solares; regalar árboles al inicio de las catequesis; cambiar bombillas eléctricas a tecnología LED; instalar pulsadores dobles en cisternas de aseos; eliminar el uso de plástico en actividades y formar pastoralmente a la comunidad en temas de medio ambiente".

Gracias al proyecto "Eco parroquias" el arzobispado ya ha implementado la instalación de paneles solares en templos como Nuestra Señora de la Visitación, en ciudad Satélite de Maipú, y ha financiado la instalación de "puntos de reciclaje", en parroquias como Santo Tomás, de La Pintana. Durante los próximos dos años se entregarán también 700 peumos para cada una de las capillas y parroquias capitalinas. Otros lugares cuentan ya con puntos limpios de reciclaje como San Francisco de Sales y Sagrado Corazón, ambas de Providencia, y también las parroquias La Estampa, de Independencia, y San Pedro y San Pablo, de La Granja. En San Juan Apóstol, de Vitacura, se instalaron paneles solares y una bomba de calor. La capilla Monseñor Enrique Alvear, de la parroquia San Columbano, de El Bosque, cuenta con un huerto urbano y la parroquia Jesús Carpintero está construyendo algunas de sus obras con ladrillos ecológicos.

*Todas las parroquias y capillas de Santiago pueden postular al proyecto "Eco parroquias". Información: fono 27875600 – comunicaciones@iglesiadesantiago.cl.

Fuente: Periódico Encuentro

www.periodicoencuentro.cl
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