“La familia es el núcleo fundamental de la sociedad”. Esta afirmación del primer artículo de la Constitución Política del Estado de Chile, señala a la familia como piedra angular de nuestra sociedad.
Como nación, entendemos y creemos que desde la familia se construye la sociedad. En este sentido, la invitación de las Naciones Unidas, cada 15 de mayo, con motivo del Día Internacional de la Familia, no es sino un llamado a “promover la concienciación y un mejor conocimiento de los procesos sociales, económicos y demográficos que afectan a este importante núcleo de la sociedad”
Es sabido que los cambios que rápidamente vive nuestra sociedad afectan directamente a cada una de nuestras familias. La extensión de las jornadas laborales; tiempo y calidad en el desplazamiento urbano; endeudamiento; problemas en la calidad de la educación; incertidumbre respecto de nuestras pensiones; aumento en la expectativa de vida; y un largo etcétera de temas que a nadie dejan indiferente; sin duda son motivos de preocupación. Pero también es una invitación a mirarnos a nosotros mismos y valorar todo aquello que hemos sido capaces de construir al interior de nuestras propias familias.
Con lo anterior, necesariamente, debemos preguntarnos: ¿qué queremos como familia?; ¿Cuáles son nuestros desafíos?; pero especialmente, ¿Cómo crecemos? Respuestas hay muchas y variadas. Tenemos la certeza de que todas ellas están marcadas por el deseo de estar más tiempo con nuestros seres queridos, de hacer todo lo que esté en nuestras manos por alcanzar un estado que nos permita “vivir en paz”.
Aprovechemos esta invitación que se realiza a todos los países del mundo para reflexionar, pensar y soñar a nuestras propias familias, y cómo desde este “núcleo fundamental de la sociedad” aportamos a la construcción de una gran familia universal. Por ello pedimos que la Sagrada Familia de Nazaret, nos acompañe en estos tiempos de cambio y para que cada uno de nuestros hogares sean, verdaderamente, Iglesia Doméstica.