Acoger la Vida
Diac. José Manuel Borgoño B. - Mónica Undurraga U.
Matrimonio Delegado para la Pastoral Familiar de Santiago

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Entrevista al Cardenal Ricardo Ezzati Radio María
Día del Niño por Nacer y la Adopción
23 de Marzo
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Editorial de la semana
 

Acoger la Vida

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Diac. José Manuel Borgoño B. - Mónica Undurraga U.
Matrimonio Delegado para la Pastoral Familiar de Santiago


Desde sus inicios, la Iglesia de Jesús ha defendido el derecho a la vida, de toda persona sin distinción ni prejuicio. En Chile lo hizo aún en momentos duros de su historia y lo seguirá haciendo, especialmente por los más débiles e indefensos. Nuestra legislación también protege la vida y esperamos que lo siga haciendo. Fue en este sentido que el parlamento chileno en el año 2013 estableció el 25 de marzo como el “Día del Niño por Nacer y la Adopción”. Esta celebración coincide con la Fiesta de la Anunciación, día en que la Iglesia recuerda el anuncio del Ángel Gabriel a María: “Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús” (Lc 1,31).

Las etapas evolutivas del niño en gestación (de las que somos testigos gracias a la ciencia) nos permiten deducir que el valor de la vida es dado desde el momento de la concepción. Y si para algunos existen diferencias al respecto, lo que no puede ser cuestionado es el reconocimiento sobre la dignidad humana de ese ser. Ese es el punto en cuestión en el que queremos enfocarnos; porque siendo este valor reconocido por el Estado, la Iglesia y la sociedad, todos estamos llamados a participar en una cultura que cada día sea más humana. Desde el momento en que cada hombre o mujer es concebido, es tarea de todos trabajar por su vida y esto está por sobre una ley determinada.

El derecho a la vida se presenta como enfrentado a la decisión de la mujer que ya no está sola, sino que lleva en su seno a otro ser humano. Se busca presentar como la única solución ante la dificultad de convivencia entre ambas vidas, un camino irreversible: el aborto. Esta postura que busca empoderar a la mujer, emplaza a la afectada a tomar la resolución de un problema que no es de ella sola y exonera al resto de la comunidad. La Iglesia no sólo cree que hay otras opciones, sino que desde hace muchos años tiene y promueve instancias de acompañamiento y diálogo para acoger a mujeres que optan por llevar a adelante embarazos no deseados (como la Fundación para la Adopción San José), y también a aquellas que por distintas razones han abortado (como el Proyecto Esperanza). Independiente de la decisión final de éstas, la Iglesia está siempre para todos y todas. No existe condena alguna, sino búsquedas de reparación espiritual, psicológica y quiere ofrecer compañía concreta.

La inocencia de los indefensos es razón suficiente para seguir promoviendo iniciativas legales y civiles de protección de la vida. Y es por ello que la Iglesia es y será siempre, voz de los sin voz y casa de acogida para todos y todas.



Editoriales anteriores
 

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  >   Ser familia: comunicar en el amor - Jaime Coiro Castro

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