“Y La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros” (Jn 1,14) …en una familia de Nazareth
Diac. José Manuel Borgoño Barros - Mónica Undurraga Undurraga
Matrimonio Delegado - Delegación Episcopal para la Pastoral Familiar

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Entrevista al Cardenal Ezzati en Radio Vaticana
Renovación compromiso Iglesia con Derechos Humanos
24 de Noviembre
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Editorial de la semana
 

“Y La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros” (Jn 1,14) …en una familia de Nazareth

Diac. José Manuel Borgoño Barros - Mónica Undurraga Undurraga
Matrimonio Delegado - Delegación Episcopal para la Pastoral Familiar


Cada uno de nosotros llega a este mundo, o al menos debiera llegar, en el seno de una familia. Y no es solo un capricho de la naturaleza, es una profunda necesidad, pues lo primero que sentimos al nacer es que ahora debemos valernos por nosotros mismos, se acaba la regalía que la Madre nos daba todo lo que necesitamos. Ahora, al menos hay que llorar, o mejor esperar que los que nos rodean muy cercanamente a nosotros, nuestra propia familia, se haga cargo de nuestras necesidades más básicas.

A medida que vamos creciendo, está necesidades se van sofisticando y ya no será solo nuestra familia nuclear las que las satisfaga sino todo nuestro entorno, la familia extendida y la comunidad que nos rodea.

En Navidad esto se hace muy patente y todos dirigimos nuestra mirada a nuestra familia que es finalmente el lugar donde nos sentimos queridos y estimados solo por el hecho de ser y nos volvemos hacia ella y queremos permanecer en ella.

Hasta el mismo Dios hecho hombre quiso experimentar esa realidad en profundidad y por casi 30 años y durante todo ese tiempo creció en edad y sabiduría (Lc 2,40).

Es porque la Familia nos da nuestra impronta de ser humano y nos dan las herramientas para enfrentar el mundo, entre ellas y esencial, la apertura al mundo sobrenatural y a Dios mismo. Si esto no ocurre, nuestras carencias hacen muy difícil el poder desenvolvernos en nuestro desarrollo social y humano en nuestras comunidades y sociedad.

Cuidemos nuestra familia y las familias alrededor nuestro, para que cada una de ellas pueda cumplir el importantísimo rol que el Creador ha puesto en ellas.



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