Una mañana de sol y de alegría se vivió en la Parroquia Jesús Servidor, ubicada en la comuna de Peñalolén, el sábado 16 de junio. Y es que uno de los suyos recibió el orden sacerdocio de manos del Arzobispo, monseñor Ricardo Ezzati. La misa fue concelebrada por el vicario de la Zona Oriente, presbítero Manuel Paz; el vicario de la Zona del Maipo, presbítero Aldo Coda; el rector del Seminario Pontificio, monseñor Fernando Ramos, y el párroco del sector, presbítero Renato Giavio.
Hace un año que Eduardo Mera estaba destinado a esta parroquia, ubicada a sólo unas cuadras de Grecia y de Vespucio. Monseñor Ezzati, en su homilía, agradeció a la comunidad en la que el novel sacerdote “ha ido haciendo experiencia de lo que significa ser ministro de Cristo”. Agregó: “Aquí, en el seno de esta comunidad, ha recibido el ministerio de diácono y lo ha ejercido durante este año marcando, en el ejercicio pastoral, la vocación que el Señor le ha regalado”. Inmerso en esta parroquia, reseñó el Arzobispo, el diácono fue madurando “la alegría y el entusiasmo de ser totalmente del Señor”, teniendo conciencia que la vocación sacerdotal “es un regalo totalmente inmerecido y que llena la vida de un joven de felicidad y de perspectivas de futuro”.
Con la presencia de su familia, de sus compañeros del Seminario Pontificio, de sacerdotes del clero de Santiago y en compañía de toda la comunidad eclesial se ofició una Acción de Gracias por esta vocación sacerdotal.
Un regalo para la Iglesia
“Hoy los ojos y el corazón de nuestra diócesis se encuentran orientados hacia esta Iglesia parroquial y hacia esta comunidad”, declaró el Arzobispo en su homilía. La razón es dar gracias a Dios por las maravillas que hace en su pueblo. “El regalo que hoy el Espíritu le concede a la Iglesia de Santiago es la ordenación sacerdotal de uno de sus hijos, elegido por el Señor para ser servidor”, sostuvo. El obispo dijo que a través de la ordenación, “Eduardo se transfigurará en un signo y un portador del amor de Dios hacia nuestra comunidad eclesial y hacia la población de nuestra ciudad”.
“Quisiéramos dar gracias a Dios y sentirnos privilegiados por el regalo que el Señor nos hace en la figura de un nuevo sacerdote, sacerdote que se ha ido preparando y que en la madurez de su edad física le dijo al Señor: ‘Sí, porque Tú me has llamado’”, dijo agradecido el Arzobispo.
Ministro de la Eucaristía
“Sin la eucaristía, la Iglesia no existe. Sin la Eucaristía, la Iglesia no es el Cuerpo de Cristo, sin la Eucaristía la Iglesia no tiene la fuente de la Vida, que es la vida de los hijos de Dios”, afirmó monseñor Ezzati en referencia al Evangelio proclamado durante la liturgia de la Palabra. Desde hoy en adelante, prosiguió, el nuevo sacerdote hará presente en cada celebración eucarística la inmensidad del amor de Dios. “La Eucaristía es el signo del amor que Dios nos tiene, del amor hasta el extremo”, dijo, por eso la misa “será, sin duda, para el nuevo presbítero, el centro de todo su día”. Detalló que allí encontrará la fuerza para hacer presente el mensaje salvador de Jesucristo, para vivir con autenticidad y a imagen y semejanza de Jesucristo. Allí encontrará la fuerza para emprender nuevos caminos de evangelización y también allí hallará el remedio para su debilidad y el camino para ser más transparente y así reflejar mejor el amor de Jesús.
Ministerio se llama el camino que va a emprender Eduardo, explicó monseñor Ezzati a los fieles, y esta palabra significa servicio. “Será tarea asemejarte cada vez más a Jesucristo ciñéndote la toalla para lavar los pies a los últimos, sirviendo a los hermanos constantemente y en todas sus necesidades”, sostuvo. Inmerso en una realidad de muchas necesidades, el Arzobispo lo llamó a servir desde el altar, desde el confesionario, desde la palabra que consuela y tendiendo la mano a quien lo requiera. “Que el Señor haga de ti de verdad un ministro de la Eucaristía y un servidor humilde, puesto totalmente al servicio de tus hermanos”, deseó el Arzobispo.
Después de invocar la intercesión de los santos, el Arzobispo impuso las manos al diácono en tránsito, tras lo cual las decenas de sacerdotes presentes hicieron lo mismo. Luego ungió sus manos con óleo santo y fue revestido con los ornamentos sacerdotales. Después de que Eduardo Mera fue presentado a la comunidad como nuevo sacerdote, ella rompió en aplausos fuertes y prolongados.
Concluida la liturgia eucarística, Eduardo Mera, como nuevo sacerdote de la Arquidiócesis, agradeció a su familia, a sus amigos clérigos, especialmente al Vicario de la Zona del Maipo, presbítero Aldo Coda, y a la comunidad parroquial.
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Artículo sobre esta ordenación publicado en El Mercurio el 16 de junio de 2012
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Lea un perfil de Eduardo Mera publicado en Iglesiadesantiago.cl
Fuente: Comunicaciones Santiago -
www.iglesiadesantiago.cl