El sábado 4 de agosto la comunidad católica de Renca recibió con gran alegría la réplica de la imagen del “Divino Señor de Renca” que hace 280 años fue trasladada hasta Argentina, donde dio origen a una localidad que también lleva el nombre de Renca y en la cual se erige un santuario que anualmente es visitado por miles de personas que veneran la imagen del “Divino Señor de Renca”.
La imagen llegó a la Plaza Mayor de Renca a las 11.00 horas de manos de gauchos. Allí se encontraba monseñor Ricardo Ezzati, Arzobispo de Santiago; el párroco del Señor de Renca, padre Patricio Narváez; la alcaldesa, Viky Barahona; la concejala Teresa Cordero y la diputada Karla Rubilar. En ese luhar hicieron entrega formal de la imagen al Arzobispo y los fieles respondieron emocionados agitando sus pañuelos.
Monseñor Ezzati bendijo la réplica y la entregó al párroco, el padre Patricio Narváez, y a su consejo pastoral. El Arzobispo los instó a “cuidar y fomentar la devoción en el pueblo cristiano que han recibido bajo su cuidado, para que el amor de Cristo, derramado en la cruz, resplandezca por todo Renca”.
La procesión desde la Plaza Mayor hasta el templo parroquial se caracterizó por la alegría de los asistentes, que cantaron y agitaron sus pañuelos para recibir a su rey. En la puerta del templo parroquial se vivió uno de los momentos más emocionantes de la jornada. Numerosos miembros de la pastoral juvenil recibieron la imagen y con cantos contagiaron a todos los asistentes con su alegría y con sus deseos de seguir a Jesucristo. Los distintos grupos de catequistas de niños, caminantes, peregrinos, discípulos y apóstoles elevaron sus oraciones al Señor de Renca y pusieron bajo su protección a todos los jóvenes del sector.
La coronación de la fiesta fue la Eucaristía, donde los asistentes agradecieron a Dios por la fe y por el privilegio de tener al “Señor de Renca” de vuelta en casa. “Bienvenido Señor a tu casa… ven a reinar sobre nosotros y recibe la corona de gloria que tus hijos de Renca queremos darte”, señaló el párroco durante la misa.
La llegada de esta imagen fue preparada con la edición de un libro que pronto circulará, la recuperación patrimonial y la realización de un museo parroquial. Para finalizar, la comunidad tuvo la oportunidad de apreciar una parte del proyecto del museo parroquial en el que actualmente se está trabajando.
La historia de la imagen
Cuenta la leyenda que por el año 1636, en Limache, un indio ciego, del que no se conserva el nombre, fue a cortar espinos. Al golpe del hacha, saltaron gotas de savia en sus ojos y al instante recobró la vista, y pudo contemplar un perfecto Cristo que aparecía en la hendidura de la madera. En Limache se construyó una capilla para albergarlo que rápidamente se vio multitudinariamente visitada. Es por eso que en 1719 se traslada la imagen hasta la Parroquia en Renca, pues la capilla de Limache estaba dentro de sus límites parroquiales. Desde ese momento el Cristo del Espino comienza a ser llamado como el “Divino Señor de Renca”.
En 1732, el Obispo de Santiago, Don Bravo de Rivero, envió la misión jesuita de Renca a Argentina, a un lugar cerca de Córdova, en la rivera del río Conlara. Con ellos parte también la imagen del “Divino Señor de Renca” a bendecir esa tierra hermana.
Desde entonces, la antigua Parroquia de Renca ha conservado el nombre de “El Señor de Renca”, pero no poseía la milagrosa imagen, perdiéndose la devoción que narran algunos historiadores. Por eso, un gran deseo para las celebraciones de los 350 años que se realizarán en un par de semanas más era recuperar la imagen, hecho que ocurrió en medio de una gran emoción el sábado 4 de agosto.
Fuente: Parroquia El Señor de Renca