El 13 de diciembre de 1540 llegaba al valle del Mapocho la expedición de Don Pedro de Valdivia. Le acompañaban tres sacerdotes: el bachiller Rodrigo González Marmolejo y los Pbros. Juan Lobo y Diego Pérez. Con ellos se constituía la primera Iglesia en el Santiago del Nuevo Extremo, ciudad fundada el 12 de febrero de 1541.
El Papa Pío IV creó la Diócesis de Santiago, el 27 de junio de 1561. En el siglo XVI se nombró primer Obispo al bachiller González Marmolejo, que no pudo ser consagrado por enfermedad y tomó posesión de la diócesis por medio de un apoderado. Luego le suceden los franciscanos Fernando de Barrionuevo; Diego de Medellín y Pedro de Azuaga.
El organizador de la diócesis de Santiago fue, sin lugar a dudas, Fr. Diego de Medellín (1574-1593). Su participación en el Tercer Concilio de Lima influyó decisivamente en su labor pastoral. Dejó dividida la diócesis en cuatro parroquias y veintiséis Doctrinas de indios. Fundó el Seminario Conciliar, en 1584. Ordenó cuatro mestizos como sacerdotes. Celebró el primer Sínodo diocesano, en 1586. Realizó la visita pastoral a toda la diócesis y erigió canónicamente el primer Monasterio femenino, el de las Clarisas en Osorno (1571)
Desde los inicios se integran a la actividad misionera las Ordenes religiosas: Mercedarios, Dominicos, Franciscanos, Jesuitas y Agustinos. En torno a sus conventos se crearon Cofradías, Terceras Ordenes y se desarrolló una religiosidad popular devocional.
El siglo XVII se caracteriza por tener pastores que defienden a los indígenas y preocupados por la formación teológica. Juan Pérez de Espinosa se percata de las injusticias cometidas contra los indios y es el primer prelado que envió una relación diocesana a Roma. Su sucesor, Francisco de Salcedo, defendió decididamente a los Indios Huarpes. Los tres Obispos siguientes: El agustino Villarroel, el franciscano Humanzoro y el dominico Carrasco se preocuparon de la formación teológica de los clérigos. Los dos últimos realizaron sínodos. En este siglo sobresalen las numerosas procesiones que recorrían la ciudad. Las devociones se centran en Cristo paciente y la veneración a la Purísima y a los santos. En este tiempo vivió el franciscano Fr. Pedro de Bardeci, el primer Venerable en camino de santidad.
La diócesis, durante el siglo XVIII, la gobiernan nueve Obispos. En 1745 el obispo Juan González Melgarejo emprendió la construcción de la actual catedral. El más destacado de los obispos fue Manuel Alday. Terminó las obras de la catedral. El año 1767 son expulsados los jesuitas por orden del monarca Carlos III.
En el siglo XIX ocurren varios hechos trascendentales para la Iglesia en Chile. Al desaparecer la monarquía se impone la idea de reemplazarla. La guerra de la independencia provocó la división al interior del clero que se acentuó a medida que se desarrollaban las alternativas de la Patria Vieja, Reconquista y de la Patria Nueva. El período posterior a la primera Junta Nacional de Gobierno del 18 de septiembre de 1810, significará un desmoronamiento de la disciplina eclesiástica, una paralización en el proceso de evangelización y el nombramiento de sus autoridades queda a los vaivenes de las luchas entre patriotas y realistas.
En 1815, Mons. José Santiago Rodríguez Zorrilla toma posesión de la diócesis. Se enfrenta a las nuevas autoridades y es desterrado dos veces. La diócesis queda acéfala hasta su muerte, ocurrida en 1832. Este mismo año se restablece el episcopado y asume como obispo de Santiago Don Manuel Vicuña. Logra restablecer el Seminario de los Ángeles Custodios en el que se formó un clero imbuido de nuevas ideas.
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Madres, fuente de vida, refugio en la adversidad...
Padre Marek Burzawa msf
Vicario Episcopal para la Familia
Como cada inicio del mes de mayo, nos aprontamos a celebrar a nuestras mamás. Y pese al tinte comercial dado por...