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Artículo

Jueves 6 de agosto de 2020

Voces de esperanza en medio del coronavirus

Recientemente el Ministerio de Salud informó que Chile alcanzó el 93% de pacientes recuperados por la pandemia Covid-19. Aunque la crisis sanitaria aún persiste, existen historias de transformación espiritual que se han suscitado en personas que han contraído la enfermedad.

Fotos: Nibaldo Pérez

Periodista: Danilo Picart

Fuente: Periódico Encuentro

Link fuente: www.periodicoencuentro.cl

Volver a nacer

Era madrugada del sábado seis de junio, cuando Andrea Mella se despidió de su marido, Samuel, antes de que la sedaran en la UCI de la Clínica Bicentenario. Apenas pudo tomar su mano y decirle en voz baja: “Por favor, no me dejes morir”. Con treinta años y de profesión Técnico en Enfermería, ha estado trabajando en la denominada “primera línea” de la salud desde el inicio de la pandemia y siempre pensó que en el caso que estuviera contagiada, iba a mitigar los efectos del virus con paracetamol. Sin embargo, producto de un procedimiento rutinario con un paciente, Andrea comenzó a presentar síntomas de contagio durante la última semana de mayo, y al pasar los días, empeoró su condición, al punto de ser internada de urgencia. Tenía declarada una neumonía bilateral y, por ello, fue necesario intubarla y conectarla a un respirador artificial. Se vendrían horas angustiantes para la familia y la doctora que les asistió les incentivó a rezar. Desde aquel momento, se organizaron diversas cadenas de oración, convocando las plegarias de familiares y amigos. Al quinto día de estar sedada, se detectaron índices de mejoría y Andrea fue trasladada a la zona de hospitalizados, donde permaneció en una habitación aislada hasta el día 17 de junio, donde recibió el alta médica. Cuando volvió a su casa, en Villa Los Héroes en Maipú, sintió que se le había dado otra oportunidad. “Descubrí que Dios me amaba y que tenía un propósito en la vida. Yo siempre he tratado bien a mis pacientes, pero sentí desde este momento, que tenía que devolver todo ese amor”, indica. Aunque sus cuerdas vocales no se recuperan del todo. Andrea y su esposo alzan la voz y rezan por quienes están sufriendo por esta enfermedad. “Hasta el día de hoy rezo y no tengo miedo de decir que Dios me protege. Ahora rezo todos los días pidiendo por las personas. Siento que volví a nacer y aprendí a valorar las cosas más esenciales de la vida, como, por ejemplo, mi familia”.

Enfermedad que transforma la fe

Cada vez que se informaba sobre el aumento de los contagios de coronavirus en la Región Metropolitana, a Estefanía Bravo le angustiaba pensar que el virus podría afectar a Nancy, su madre. Con esta preocupación, decide mudarse a la casa de ella, en la comuna de Cerro Navia. En el lugar, además vive Janet, su hermana, la pareja de ella y sus tres hijos. Dada la situación económica, Estefanía explica “mi hermana trabaja vendiendo comida y tenía que seguir saliendo”, pese a la cuarentena decretada en Santiago. Si bien, el temor al contagio amenazaba, Nancy, tenía una cercanía con la oración que le hizo sentirse protegida y acompañada en todo momento. Así lo ha demostrado esta mujer de 68 años, cuando enfrentó el fallecimiento de su hijo y posteriormente la muerte de su nieto. Con estos episodios en su mente, declara con emoción: “Nunca me enojé o regañé a Dios. Nunca dejé de creer en Él”. Esta frase se repetiría, más tarde, cuando ella y sus dos hijas contrajeron la enfermedad del Covid. De un momento a otro, esta madre y sus hijas experimentaron los síntomas de la enfermedad. Sin embargo, Janet tuvo un panorama poco alentador. Tuvo que esperar cuatro días en silla de ruedas, hasta ser internada por dos semanas en el Hospital Félix Bulnes. Hoy, más que nunca, Nancy reza por quienes siguen contagiados y agradece a sus vecinos, quienes realizaron colectas en ayuda de su familia. En tanto, para Estefanía este episodio ha permitido volver a redescubrir la presencia de Dios, dando paso a una transformación espiritual que hoy está generando frutos. “A través de esta enfermedad y con toda mi historia, el Covid me ha enseñado a volver a ser hija. Porque cuando uno crece, no se espera aprender nada más de los padres. Pero al ver a mi mamá, y la forma en cómo enfrentaba esta situación; inspiró una confianza que me ha llegado a asombrar”.