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Artículo

Viernes 17 de mayo de 2019

Chile será mejor cuando nos queramos un poco más

La afirmación la hizo monseñor Celestino Aós, durante la misa en la Solemnidad de San Luis Orione, a quince años de la canonización del fundador de obras como el Pequeño Cottolengo.

Fotos: Omar González

Periodista: José Francisco Contreras

Fuente: Comunicaciones Santiago

Link fuente: www.iglesiadesantiago.cl

La liturgia fue concelebrada por el provincial de la Obra don Orione en Chile, padre Felipe Valenzuela; el párroco, padre Claudio Quintanilla, y otros sacerdotes de la congregación, en la parroquia San José Benito Cottolengo, en Cerrillos, cuyo templo se llenó de fieles, amigos de la obra y alumnos de los colegios que tiene la congregación, quienes participaron con gran alegría y devoción en la misa.

El provincial recordó que la canonización de Don Orione la presidió san Juan Pabo II, la última que el pontífice realizó. Precisó también que el Pequeño Cottolengo atiende niños, jóvenes y adultos con discapacidad intelectual y en situación de abandono en Santiago, Rancagua y Quintero, y en Los Ángeles un hogar de ancianos. Las otras obras son los colegios polivalentes en Santiago, Quintero y Los Ángeles, y la atención de parroquias en todas estas ciudades. De tal manera que "nosotros estamos presentes con una obra de caridad, que es el pequeño Cottolengo; una obra educativa, los colegios, y la atención pastoral, las parroquias", agregó.

Si un país progresa se nota en los niños, enfermos y ancianos

Como lo ha hecho en otras ocasiones, monseñor Aós hizo la homilía en diálogo con los presentes. Esta vez preguntó a algunas personas qué le pedirían a san Luis Orione, y las repuestas variaron entre que los consagrados sepan imitarlo en el contexto eclesial de crisis hoy, hasta pedir el amor entre todos y su iluminación.

También, el Administrador Apostólico invitó a dar gracias a Dios por haber regalado un hombre como Don Orione, que supo amar al próximo. "Cuando se ama, uno se preocupa por los demás. Eso es el amor. Y don Orione abrió el corazón a los necesitados".

Luego señaló que en la sociedad "estamos enfermos de egoísmo, de preocuparnos cada uno de nosotros mismos, cómo voy a ser feliz yo, cómo me voy a auto realizar, siempre es yo, yo, yo. San Luis Orione nos muestra que no es este el camino del amor, de la felicidad. Y estamos enfermos de tristeza y amargura, porque solo vemos lo negativo". Destacó enseguida la labor de quienes atienden a las personas discapacitadas del Pequeño Cottolengo, y aseguró que Dios se manifiesta en estos hermanos y hermanas, a los que debemos querer y ayudar.

Afirmó que "muchos de nuestros males en la sociedad no se corrigen haciendo más leyes o censurando y condenando a los demás. Chile será mejor cuando todos nos queramos un poco más. Y la prueba de que nos queremos está aquí. La prueba de que un país progresa no es que tenga más dinero, mejor confort en la vida, tenemos que mirar cómo trata a sus niños, a sus ancianos y, principalmente cómo trata a los enfermos. Si alguien quiere saber cómo está Chile tendría que venir aquí."

Al final, el padre Felipe expresó la alegría de esta comunidad por la presencia del pastor y pidió el compromiso de todos de rezar por el obispo "en este tiempo tan difícil que nuestra Iglesia está viviendo".

Con los más deficitarios

Previo a la misa, monseñor Aós sorprendió a los encargados del hogar del Pequeño Cottolengo que funciona a poca distancia de la parroquia con una visita no programada. Allí fue recibido por Cristián Glenz, director del establecimiento, quien le mostró el trabajo del personal que atiende a niños, jóvenes y adultos con diversos niveles de déficit intelectual y consiguientes problemas de salud. Se trata de 300 personas, muchas de las cuales llegan por disposición de los tribunales al ser abandonadas por sus familias o porque son maltratados en sus hogares.

El obispo visitó especialmente las salas donde están los más desposeídos y les dio la bendición a muchos de ellos, además de saludar a las personas que trabajan en este hogar.