Click acá para ir directamente al contenido
Artículo

Domingo 14 de julio de 2019

Más 3000 jóvenes salen a misionar por todo Chile

Con alegría y mucho entusiasmo partieron el sábado 13 de julio estudiantes de Duoc UC y de la Universidad Católica a dar testimonio de su fe, a construir esperanza y aportar con trabajo a la comunidad.

Fotos: Jorge Salomón, Duoc UC

Periodista: Carmen Gloria Díaz Meléndez

"Llévame donde los hombres necesiten tus palabras, necesiten tus ganas de vivir, donde falte la esperanza, donde falte la alegría de no saber de ti..." cantaban jóvenes de las 17 sedes de Duoc UC que llegaron a la Misa de envío que se realizó en el Santuario Nacional de Maipú este sábado 13 de julio.

Entre el 13 y 22 de julio 1.060 estudiantes de sus 17 sedes se instalarán en 36 zonas entre Coquimbo y Biobío. Bajo el nombre de Misiones Solidarias, este proyecto de evangelización de la Pastoral Duoc UC es una iniciativa en que los estudiantes llevan sus talentos y entusiasmo, y lo ponen al servicio de la comunidad, a través de proyectos solidarios, acompañamiento y talleres.

A la misma hora, pero en el Campus San Joaquín de la Pontificia Universidad Católica más de 2.000 jóvenes estaban reunidos celebrando la misa, para luego partir a 60 localidades desde Arica hasta Punta Arenas. Todos con el objetivo de ponerse al servicio de la Iglesia y de los más necesitados.

Minutos antes de ingresar, los buses comenzaron a llegar a la explanada del Santuario de Maipú. Jóvenes con polerones rojos que llevaban estampado "Misiones solidarias" se empezaron a reunir. Los monitores gritaban las instrucciones. "San Joaquín, San Joaquín suban sus cosas en los maleteros, por favor! Al final de la misa partiremos en seguida, no habrá tiempo... vamos, vamos jóvenes!". Esto frente al bus número cinco. Uno de ellos, era Nicolás Zamorano, de 22 años, estudiante de tercer año de Informática Biomédica del Duoc UC de San Joaquín mientras guardaba sus cosas, sus padres lo observaban y sacaban fotos. Es la primera vez que participará de misiones, "espero ayudar a los necesitados, formarme de manera integral y pasarla bien", expresa. Dania Vásquez, su mamá, sobre que su hijo participe dice "hay valores que son importantes como el respeto, la solidaridad, el agradecimiento, la responsabilidad porque si uno va hacer una cosa tiene que hacerla bien", destaca el compañerismo que se da y que les permite crear vínculos, "a él le gusta y a mí me gusta que haga estás cosas, sé que va a llegar bien y alegre".

En las escalinatas del templo, mientras los estudiantes entraban para ubicarse, porque sólo faltaban minutos para empezar la misa, estaba Nadia con sus amigas, todas de la sede de Duoc UC Alonso de Ovalle. Además de su polerón, se estaban poniendo una pechera blanca porque participarían de las ofrendas. Nadia Yáñez, tiene 18 años, está en segundo año de gastronomía, es su segunda vez en misiones. Ella espera que "logremos ayudar a las personas, que se sientan felices con nuestra ayuda". En su experiencia anterior vivió muchas cosas, pero recuerda dos especialmente "visitamos a una señora que estaba desahuciada, y falleció y nos tocó ver cuando estaba en la cama o un niño que no tenía para celebrar su cumpleaños y le celebramos el cumpleaños nosotros como en 15 minutos".

Cada uno de los jóvenes que repletaron el Santuario de Maipú llegaron con distintas motivaciones, pero todos con las ganas de ser misioneros, un misionero como lo fue Jesucristo. Así se los hizo ver en su homilía monseñor Celestino Aós. Los instó a anunciar la buena noticia: que Dios nos ama, a servir desde sus capacidades y al mismo tiempo proclamar, a dar testimonio del amor de Cristo. Les agradeció a los jóvenes por estar ahí y también la generosidad de sus padres que les permitieron emprender este camino. Y terminó diciéndoles "estoy feliz, estoy contento de compartir con ustedes este momento, este momento en que me acerco al misterio de Dios, porque usted no están aquí porque lo haya llamado el capellán del centro, o el párroco de su parroquia o porque lo llame yo, usted está aquí porque siente que el Señor le dice yo te elegí, yo quiero que en este momento tus palabras, tus obras sean un testimonio mío, ustedes están aquí porque aceptan que van en misión, no van hacer propaganda, no van a vender ningún producto, no van a participar de ningún evento, van en misión, van a llevar la buena noticia y a servir a la gente, servicios que pueden parecer pequeños, pero no hay servicios pequeños cuando se hacen con amor y ustedes van con ese corazón grande dispuesto a encontrar a los que están disfrutando la vida y a los que lloran también".

Al mismo tiempo, en San Joaquín, el obispo auxiliar monseñor Cristián Roncagliolo animaba a los estudiantes a "estar enchufados con Cristo, ser Iglesia con unidad y ser jóvenes alegres. Vivimos una crisis profunda en la vida de la Iglesia y estos trabajos y misiones son una instancia de renovación. Contagien su alegría y el amor de Dios con todos con quienes compartan".

Al final de la homilía el coro alzó su voz y empezó a cantar "yo fui quien los elegí, ustedes son mis amigos, serán mis testigos, vivirán en mí". Continuaron las peticiones que iban por cambiar el mundo desde Cristo. El entusiasmo se dejo sentir.

Faltaban pocos minutos para subirse a los buses cuando Sofía Cortés, de Misión San Pablo, tomó el micrófono e invitó a sus compañeros a que "seamos luz de Cristo donde nos encontremos, que nuestra vida sea ejemplo, seamos testigo de su amor, no sólo en los días de misiones, sino todos los días de nuestra vida y que seamos luz de Cristo en cada rincón y en cada persona que viva en la oscuridad y que no conozca a Dios". Luego, fue el turno de Valentina Díaz y Claudio Fuentes, de Misiones Solidarias, "gracias por aceptar este llamado, gracias por decirle sí a Cristo Jesús". Y gritaron su lema "No me eligieron ustedes", "Fui yo quien los elegí" respondieron fuerte los mil estudiantes que llegaron a la misa.

La experiencia que vivirán estos ocho días debe dejar huellas en sus vidas para continuar. "Cada uno de ustedes, queridos jóvenes, están partiendo a ser misioneros, a ser testigos y a aprovechar esta instancia para renovarse en la fe y para dar testimonio de Cristo que murió y resucitó por nosotros", les dijo monseñor Roncagliolo.

Los buses ya estaban todos ubicados. Los jóvenes llenos de alegría, entusiasmo y esperanza se ubicaron en las escaleras del Santuario de Maipú. Un gran corazón rojo quedó registrado en los celulares de los papás que ahí estaban. Rápidamente se subieron y partieron... a MISIONAR.