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Sábado 11 de mayo de 2019

Monseñor Aós visitó Hogar de ancianos San José

El encuentro se desarrolló el día de la Virgen de los Desamparados, Patrona de Valencia, y de la congregación Hermanitas de los Ancianos Desamparados, que atienden en esta casa a 95 residentes.

Fotos: Jorge Salomón

Periodista: José Francisco Contreras

Fuente: Comunicaciones Santiago

Link fuente: www.iglesiadesantiago.cl

El servicio a estas personas está a cargo de cinco religiosas, seguidoras de santa Teresa de Jesús Jornet, iniciadora de este carisma en España. Además, trabaja un equipo de profesionales integrado por cuidadores de ancianos, kinesiólogos, tecnólogos, nutricionistas y enfermeras. Se financian con las pensiones de los resientes y con aportes voluntarios mensuales.
Sor Irene, superiora de esta comunidad, señaló que vive este carisma "con ilusión, con entrega, tratando de hacer lo mejor posible para que los ancianos sean felices y que los últimos años de su vida los vivan con dignidad, como se merece el adulto mayor. Nuestra misión es 'cuidar los cuerpos para salvar las almas'. No solo cuidamos su cuerpo, sino que tratamos que ellos se sientan bien, porque no es fácil salir de su casa y comenzar otra vida".
En el contexto de este día patrimonial, el Administrador Apostólico, monseñor Celestino Aós, presidió la Eucaristía en la capilla del hogar, con la participación de varios de los residentes, de las religiosas, del capellán, padre Adrián González, otros sacerdotes que se incorporaron posteriormente a esta celebración, y de amigos del Hogar San José.
En su homilía, monseñor Aós dijo que "cuando llega el dolor y el desamparo tenemos que pedir a Dios dos gracias: la gracia de la generosidad, porque en el dolor tendemos a mirarnos solo a nosotros mismos, a ser egoístas, y la gracia de la perseverancia, porque en el dolor tendemos también a ser frágiles, poco constantes".
Al respecto, se refirió a santa Teresa de Jesús Jornet, que inició este carisma y "abrió su corazón y dedicó su vida entera a los ancianos desamparados y congregó a esta orden religiosa, un grupo de mujeres que siguen abriendo su corazón para pensar en el dolor de los demás y servir Cristo en los ancianos". El obispo pidió a también a Dios nuevas vocaciones juveniles disponibles para este carisma.
Además, invitó a los residentes a cuidar su propia persona, a "dejarse cuidar y preocuparse por los demás, del compañero, de la compañera, para vivir con mayor alegría. Cuanto más nos ayudamos unos a otros, más felices haremos los días de nuestra vida". Por otra parte, pidió a Dios por intermedio de la Virgen el don de la perseverancia para las hermanas, que deben realizar un arduo trabajo en este servicio.
Terminada la misa, monseñor Aós saludó a varios ancianos y compartió un momento fraterno con esta comunidad.