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Artículo

Viernes 26 de mayo de 2017

Las claves de la comunicación hoy

Contenido, horizontalidad y compañía en medio de la orfandad del mundo. Esas son algunas de las características de la comunicación actual, que el obispo Fernando Chomali, Presidente del Área de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Chile, destacó en la celebración de la 51° Jornada Mundial de las Comunicaciones.

Fotos: Nibaldo Pérez

Periodista: Víctor Villa C.

Fuente: Comunicaciones Santiago

Link fuente: http://www.iglesiadesantiago.cl

En misa celebrada en la restaurada capilla de la reinaugurada sede Arzobispal de la Iglesia de Santiago, ubicada en plena Plaza de Armas, se reunieron la mañana de este 26 de mayo más de 70 comunicadores, laicos, sacerdotes y religiosos.

La Eucaristía presidida por el Arzobispo de Concepción, Monseñor Fernando Chomali, fue concelebrada por los sacerdotes Fernando Montes sj, Hugo Tagle, Felipe Herrera y Sebastián Correa, reconocidos comunicadores de la Iglesia.

Al iniciar su mensaje, el obispo Chomali expresó: "Esta capilla habla por sí sola de la creatividad del ser humano, la importancia de la belleza en el mundo y como estos espacios dan vida, no solo a la Iglesia, sino también a la ciudad", agregando, "hoy pensaba a propósito de esta conmemoración de los comunicadores, que se ha producido un cambio que me cuesta comprender a cabalidad, pero lo encuentro magnífico. Estamos pasando de una sociedad muy vertical a otra muy horizontal. Encuentro extraordinario que el presidente del país más poderoso del mundo, tiene los mismos caracteres para comunicarse, que el joven que está en una escuela pública en un país subdesarrollado. Eso es algo único. Por lo tanto lo que hoy va a valer, son los contenidos".

Luego comentó: "No tenemos que quedarnos solo en la forma, la técnica que está accesible. Yo mismo estoy entrando en facebook, grabé un video y lo subí y lo vio mucha gente. Hace 40 años eso era impensado. Recibí hartos me gusta, algo fantástico. Nos tenemos que acostumbrar a eso. Pero es el contenido lo que hace que la gente reaccione positiva o negativamente, y no tanto quien lo dice. Por lo tanto esa es la nueva cultura en la que estamos inmersos, que se presenta muy desafiante y más exigente. Ese es el gran cambio".

Respecto de la conexión con el Evangelio, señaló: "Todos los que estamos aquí queremos ser felices, queremos comunicarnos con las personas, y el Señor nos ofrece una alegría que nadie nos podrá quitar. ¿Quién sería capaz de ofrecer eso? Todos hemos estado encandilados por cosas materiales. Recuerdo cuando era niño, mi mamá nos compraba lápices nuevos. Era el único día que quería ir al colegio. Pero ya al día siguiente estaban viejos. Eso pasa con todo. Son luces que nos dejan ciegos y vacios. El Señor nos ofrece una alegría que nadie nos podrá quitar: Esa alegría es el Espíritu Santo. Nadie la puede quitar porque el Espíritu Santo habita en nosotros, es el don de Dios – el Padre y el Hijo – que habita en nosotros, y nos permite decir como San Pablo, que somos templo del Espíritu Santo; y que no soy yo quien vive, sino Cristo que vive en mí".

"Por eso sería muy interesante que junto con la información que tenemos que es múltiple, demos paso al conocimiento, lo cual exige estudio, pero sobre todo nos dejemos llevar por el Espíritu Santo para tener sabiduría. Hoy necesitamos elementos comunicacionales que estén llenos de sabiduría, que es un don del Espíritu Santo. Que si va acompañado de prudencia, de consejo y de la luz, creo que podemos hacer un bien inmenso al mundo", resaltó el arzobispo.

Al concluir su mensaje, monseñor Chomali confidenció: "No puedo dejar de hacer referencia al encuentro con el Papa Francisco, en la visita Ad Limina de los obispos de Chile. En las dos reuniones que tuvimos le dedicamos largo tiempo a hablar de los jóvenes, a los cuales el Papa nos invita a que los llevemos a un encuentro con las periferias existenciales, con las necesidades, para que se hagan las grandes preguntas que habitan en su corazón. El otro tema al que dedicó tiempo es la orfandad del mundo. Yo lo he vivido. Tengamos eso presente en nuestras comunicaciones. Que sea una comunicación que acompaña, que se convierte en vida y en amistad. No tenemos que estar viendo enemigos por todos lados, sino que personas –nosotros mismos- que en una sociedad tan compleja tienen esa sensación de orfandad, también a través de las redes que están tan presentes en nuestra vida".